Margaret Hamilton: la mujer que puso el software en la luna

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Cuando pensamos en la llegada del hombre a la Luna, lo primero que nos vienen a la cabeza son nombres como Neil Armstrong o Buzz Aldrin. Pero detrás de ese hito histórico hubo gente sin la que la misión del Apolo 11 (y en realidad todas las misiones del programa Apolo) no habría sido posible. Una de esas piezas esenciales fue Margaret Hamilton, una matemática y programadora estadounidense cuyo trabajo, aunque invisible para la mayoría, fue fundamental para que el módulo lunar aterrizara sin fallos en julio de 1969.

Margaret nació el 17 de agosto de 1936 en Paoli, Indiana. Desde muy joven se enamoró de las matemáticas y las ideas abstractas, lo que la llevó a estudiar esta disciplina con una minoría en filosofía. Tras graduarse en Earlham College en 1958, pasó por varios trabajos relacionados con las matemáticas y acabó en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde empezó a programar, en un tiempo en el que no existían carreras formales de informática, para aplicaciones tan diversas como previsiones meteorológicas o sistemas de defensa aérea.

Para principios de los años sesenta, Hamilton ya se había convertido en una de las pocas voces con experiencia real en programación en tiempo real. Fue entonces que, cuando la NASA lanzó su programa espacial para enviar al ser humano a la Luna, ella y su equipo se encargaron de una tarea tan crítica como hasta entonces inédita: diseñar y desarrollar el software de vuelo a bordo del módulo lunar y del módulo de comando.

Lo que Hamilton y su equipo hicieron en el MIT no fue escribir instrucciones simples para que un ordenador funcionara. Lo que consiguieron fue crear un sistema capaz de gestionar prioridades, anticipar errores y reaccionar ante situaciones inesperadas en tiempo real. Esto puede sonar técnico, pero en la práctica significaba que, incluso cuando surgieron errores imprevistos durante el descenso del Eagle en julio de 1969, el software diseñado por Hamilton supo priorizar las funciones esenciales y permitió que el alunizaje continuara con éxito.

No se trató de un simple problema menor, fue justo en el momento más delicado del descenso, cuando la misión estuvo a punto de abortarse por alarmas de error que llegaban al ordenador. Gracias al enfoque que Hamilton había defendido (diseñar el software con el mismo rigor que una pieza de ingeniería aeroespacial) la misión pudo seguir adelante.

En esa época, la idea de que programar era una disciplina de ingeniería como la mecánica o la aeroespacial no existía. Margaret Hamilton no solo fue responsable de escribir y liderar el desarrollo de ese software crítico, sino que también acuñó el término “ingeniería de software” para describir y dignificar un campo que hasta entonces era visto como secundario. Su insistencia en que el código debía diseñarse con criterios sólidos y rigurosos fue clave para que el desarrollo de software fuera reconocido como una verdadera rama de la ingeniería.

Después de su trabajo en el programa espacial, Hamilton no se quedó quieta. Fundó dos empresas centradas en software y metodologías de desarrollo: Higher Order Software y Hamilton Technologie, con la idea de seguir perfeccionando la fiabilidad y calidad del código en sistemas críticos.

Su legado no ha pasado desapercibido: en 2016 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta distinción civil en Estados Unidos, otorgada por el entonces presidente Barack Obama, en reconocimiento a su papel en la historia del programa Apolo y en la ingeniería de software.

Margaret Hamilton no solo ayudó a que el ser humano caminara por primera vez sobre otro cuerpo celeste, sino que también cambió para siempre la forma en que pensamos sobre el software. Lo que hizo fue mucho más que programar: puso los cimientos de una disciplina que hoy está en el corazón de toda tecnología moderna.

Su historia es un recordatorio de que, detrás del esplendor de las grandes hazañas humanas, a menudo están personas que trabajan en silencio, resolviendo problemas invisibles pero absolutamente fundamentales.

Fuentes:

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/margaret-hamilton-ingeniera-software-que-llevo-hombre-a-luna_24334

https://www.lavanguardia.com/neo/ciencia-neo/20251219/11349308/mi-mision-margaret-hamilton-ingeniera-llevo-luna-gracias-mente-privilegiada.html

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