En medio de titulares sobre despidos, recortes de personal y “reestructuraciones por eficiencia”, hay una cifra que ha pasado casi desapercibida y que merece atención: las ofertas de trabajo para ingenieros desplegados en terreno se dispararon un 800% entre enero y septiembre de este año. No hablamos de un incremento del 8% o 80%, sino de un verdadero boom.
Si te preguntas qué hace un ingeniero desplegado en terreno, la respuesta es más sencilla de lo que parece: son el puente entre las empresas que desarrollan inteligencia artificial y las compañías que quieren aprovecharla pero no saben por dónde empezar. Son quienes traducen problemas reales en soluciones que la IA puede implementar y logran que los equipos confíen en los resultados lo suficiente como para adoptarlos.
Podríamos decir que su trabajo es mitad programación, mitad capacitación, con un toque de psicología aplicada.
Pero lo que realmente sorprende es otra tendencia: según un análisis de 3 millones de ofertas laborales de Autodesk, las habilidades de diseño superan hoy a las técnicas en las vacantes relacionadas con IA. Sí, diseño. No ciencia de datos, ni machine learning. Diseño: las personas que hacen que la IA sea comprensible, usable y atractiva para los humanos.
A primera vista, esto podría parecer contradictorio. Estamos en medio de una revolución tecnológica, ¿no deberíamos necesitar más perfiles técnicos? Pero si lo analizamos con calma, tiene mucho sentido.
Compramos la herramienta antes de aprender a usarla
Durante los últimos dos años, muchas empresas invirtieron en soluciones de IA. Algunas por problemas reales que necesitaban resolver, otras por presión de la competencia o FOMO, y otras simplemente por demos impresionantes que los convencieron de comprar, sin tener un plan claro de uso.
Ahora muchas compañías poseen herramientas poderosas, pero apenas están aprovechando un pequeño porcentaje de su potencial. Tener la tecnología y saber cómo usarla son dos desafíos completamente distintos.
Es como comprar una cámara profesional esperando sacar fotos increíbles. Al abrirla, te das cuenta de que términos como bokeh, apertura o profundidad de campo te suenan a chino. Simplemente apuntas, tomas fotos y te preguntas por qué no se ven mejor que con tu móvil. Con la IA ocurre lo mismo, pero aquí tus competidores no guardan la cámara en un armario: la usan para ganar ventaja, y tu negocio queda rezagado si no aprendes a manejarla.
Los profesionales que marcan la diferencia
Por eso, las empresas buscan perfiles que puedan cerrar esa brecha:
- Ingenieros desplegados en terreno, que conectan las capacidades teóricas de la IA con necesidades reales de los equipos.
- Product managers capaces de identificar qué problemas vale la pena resolver con IA y cuáles son distracciones costosas.
- Estrategas que deciden qué procesos automatizar y cuáles mantener humanos.
- Expertos en ética y cumplimiento, que anticipan problemas antes de que aparezcan en los medios.
- Diseñadores, que transforman la tecnología en experiencias comprensibles y confiables.
Hacer que la IA funcione es un desafío técnico; hacer que la gente la use es un desafío humano. Hay que entender cómo las personas reaccionan, en qué confían y cómo perciben el control sobre la herramienta.
Lo que realmente importa
Según Karin Kimbrough, economista jefe de LinkedIn, quienes destacan son los “proactivos y con visión de futuro”. Dicho de otro modo: si sabes cómo hacer que la IA funcione para personas que no entienden cómo funciona, tu valor se dispara.
El talento que ahora importa no es tanto entender algoritmos o modelos de entrenamiento. Es empatía, juicio, gusto, lectura del contexto y sentido común. Son habilidades que quedaron relegadas mientras priorizamos la educación STEM y olvidamos las humanidades. Y resulta que podrían ser las más críticas cuando la tecnología hace lo demás.
La lección es clara: cuanto más poderosa es la tecnología, más necesitamos personas capaces de traducirla a algo útil para todos. Y esa es una función que difícilmente podrá ser automatizada.
Fuente: https://medium.com/human-offset/the-800-job-boom-nobodys-talking-about-ddd2597b21aa